Fin de obra
Cuánto cuesta una limpieza fin de obra en Gran Canaria
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Es la primera pregunta que hace todo el mundo y la más difícil de contestar por teléfono, porque dos pisos con los mismos metros pueden costar el doble el uno que el otro. Aquí va lo que de verdad mueve el precio de una limpieza fin de obra en Gran Canaria, qué tiene que aparecer en el presupuesto y qué señales indican que te van a cobrar de más al final.
La horquilla real en Gran Canaria
Una limpieza fin de obra en la isla se mueve normalmente entre 2,50 y 4,50 € por metro cuadrado, sin IGIC, con un mínimo de servicio que suele rondar los 200 €. El metro sale más caro cuanto más pequeño es el trabajo: un piso de 90 m² se queda en torno a los 4 €/m² porque el desplazamiento y el montaje pesan mucho, mientras que un local de 400 m² baja de los 3 €/m². Dentro de esa horquilla, la obra limpia se queda en la parte baja, y se va a la parte alta si hay cemento agarrado al suelo, silicona en todos los cristales o cuatro baños que repasar.
El precio por metro cuadrado es un buen punto de partida para hacerse una idea, pero es exactamente eso: un punto de partida. Nadie serio te cierra un precio sin haber visto el estado real, y quien lo hace por teléfono suele corregirlo al alza cuando llega.
Ojo con el precio por metro cuadrado a secas. Un presupuesto de 2,50 €/m² que después cobra aparte los cristales, la retirada de embalajes y el repaso final sale más caro que uno cerrado a 4 €/m² con todo incluido. Compara lo que entra, no el número.
De qué depende el precio
Lo que marca la diferencia no son los metros, es el estado en el que la obra deja el espacio. Estos son los cinco factores que más pesan:
- Los metros y la distribución. Un local diáfano de 120 m² se limpia antes que un piso de 90 m² con cuatro habitaciones, dos baños y pasillo. Cada esquina, cada rodapié y cada marco de puerta es tiempo.
- Cuánta superficie de cristal hay. Es lo que más tiempo consume, con diferencia. Un salón con ventanal corrido puede llevar tanto como el resto de la vivienda junta, sobre todo si el cristalero dejó las pegatinas puestas.
- El tipo de suelo. El porcelánico aguanta casi cualquier producto. El microcemento, la madera aceitada y el terrazo pulido necesitan producto neutro, mucha más mano y cero margen de error: un desengrasante fuerte te deja una mancha para siempre.
- Qué ha dejado la obra. No es lo mismo polvo que cemento agarrado, pegotes de cola de baldosa, espuma de poliuretano seca o salpicaduras de pintura plástica. Cada uno lleva su producto y su técnica.
- El acceso. Sin ascensor, sin toma de agua o sin luz en la vivienda, todo se multiplica. Subir cubos por seis plantas es media jornada perdida.
Por qué la obra sucia sale más cara que la obra grande
Un piso de 130 m² que ha tenido una reforma cuidada, con los suelos protegidos y los cristales tapados, se limpia antes que uno de 70 m² donde se ha trabajado sin proteger nada. Si tu reformista protege bien, díselo a quien te presupueste: es un argumento para bajar el precio, y quien sepa del oficio lo va a tener en cuenta.
Qué debe incluir el presupuesto
Un presupuesto serio dice qué se hace, en cuántos días y con el IGIC desglosado. Como mínimo debería recoger estas partidas:
| Partida | Qué significa |
|---|---|
| Retirada de restos de obra | Yeso, cemento, cola de baldosa, espuma y silicona en suelos, paredes y sanitarios |
| Cristales y carpintería | Ventanas por las dos caras, marcos, guías y persianas, sin pegatinas ni plásticos |
| Suelos | Aspirado con filtro y fregado con producto adecuado al material, sin velo ni rayones |
| Baños y cocina | Sanitarios, grifería, encimeras, azulejos y el interior de armarios y cajones |
| Embalajes y escombro menor | Cajas, plásticos de protección y restos sueltos |
| Repaso final | Una última vuelta a contraluz antes de entregar llaves |
| IGIC | El 7 % desglosado aparte, no escondido dentro del total |
Si el presupuesto que te dan cabe en una línea de WhatsApp, no es un presupuesto: es un número. Pide que te lo pongan por escrito antes de que nadie entre en la obra.
Lo que casi nunca entra
Hay trabajos que se presupuestan aparte porque necesitan medios, permisos o seguros distintos. Que no entren no es mala señal; lo malo es enterarse al recibir la factura.
- El escombro de derribo y los sacos de material, que necesitan contenedor y gestor autorizado.
- Los cristales exteriores en altura, que requieren medios de elevación y seguro específico.
- El tratamiento o abrillantado de suelos, que es otro oficio con su propia maquinaria.
- La limpieza de conductos de aire acondicionado o de ventilación.
- La retirada de muebles viejos o electrodomésticos de la reforma anterior.
Tres errores que encarecen la factura
1. Llamar antes de que la obra haya terminado de verdad
Si todavía quedan operarios trabajando, el polvo vuelve a caer y hay que repasar. Ese repaso lo pagas tú. Espera a que no quede nadie, aunque haya que entrar en fin de semana o de noche: sale más barato y entregas limpio de verdad.
2. Dejar que el cemento seque semanas
El cemento fresco sale con agua y una espátula. El de un mes agarrado a un porcelánico necesita producto ácido, tiempo de actuación y bastante más mano de obra. Cuanto antes se limpie después de terminar, más barato sale.
3. Pedir precio sin enseñar el estado
Un número dado por teléfono siempre es optimista, y luego se corrige. Una visita de quince minutos, o dos fotos por WhatsApp, evitan la discusión el día de la entrega. En canarylux la visita es gratuita y no compromete a nada.
Truco para comparar presupuestos. Pide a cada empresa el precio total con IGIC y el día exacto de entrega. Si uno da 320 € y otro 480 € pero el segundo incluye cristales y repaso final, el segundo suele ser más barato en la práctica.